No. 1
Criar sola no es criar sin nadie. Aquí tienes tribu. Puede que en casa seas tú sola, pero fuera de casa somos muchas. Aquí nadie camina sin compañía, estamos juntas. Somos Tribu.
No. 2
Todas las historias valen: separada, divorciada, soltera por elección o por vida. No hay que justificarse. No importa cómo hayas llegado hasta aquí, ni cuánto tiempo lleves.
No. 3
Pedir ayuda no es fracasar. Es inteligencia. Nadie puede con todo, y nadie debería. Saber cuándo apoyarte en otras es una forma de fuerza, no de debilidad.
No. 4
Cansarse está permitido. Llorar, también. Rendirse no hace falta. Hay días de no poder más, y está bien. Descansa, llora, respira, y mañana, con otras, se vuelve a empezar.
No. 5
No somos una familia incompleta. Somos una familia entera. Una madre y sus hijos no son la mitad de nada. Somos una familia completa, con su manera propia de quererse, de organizarse y de salir adelante.
No. 6
Cuidamos a nuestros hijos y también nos cuidamos a nosotras. Sin culpa. Cuidarte no es egoísmo: es lo que sostiene todo lo demás. Descansar, pedir ayuda o regalarte un rato también es criar, y no hay culpa.
No. 7
Hablamos de lo difícil: dinero, soledad, trabajo, conciliación, el ex. Sin tabúes. Lo que no se cuenta pesa el doble. Aquí lo decimos tal como es, porque ponerle palabras a lo difícil ya empieza a aliviarlo.
No. 8
Sin juicios entre nosotras. Sin competir. Sin madres perfectas. No hay una única forma de hacerlo bien, solo la que a cada una le funciona. Aquí venimos a sumar y acompañarnos, no a compararnos.
No. 9
Somos muchas y merecemos que se nos vea, se nos escuche y se nos proteja. Las madres que crían solas existen, trabajan y sostienen su casa, y muchas veces no se nos ve. Queremos que se hable de nosotras con respeto.
No. 10
Aquí se llora, pero sobre todo se ríe. Porque con humor todo pesa menos. Reírnos de lo que nos pasa no le quita importancia: nos da fuerza. Un buen rato de risas con otras que te entienden vale oro.
No. 11
Consumimos con sentido: lo bueno, lo duradero, lo necesario. Creemos en tener menos cosas y mejores, y en cuidar lo que ya tenemos. Es una forma más tranquila y más justa de vivir, para nosotras y para el planeta.
